No era casualidad que se llamaran igual.

El destino tenía preparado un cruce especial para ellos, donde las nuevas tecnologías y la curiosidad de quien se escondía tras una fría pantalla gris de ordenador harían todo el trabajo.

Ella limpiaba de su lista de amigos a todo fisgón que quisiera saber algo más que ella no deseaba mostrar pero al llegar a èl, decidió dejarlo pues tenía ” un bonito nombre”.


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